Nueva Ley de Emprendedores:

«El Capítulo V –«Acuerdo extrajudicial de pagos»– prevé un mecanismo de
negociación extrajudicial de deudas de empresarios, ya sean personas físicas o
jurídicas, similar a los existentes en los países próximos. En la situación económica
actual, son necesarios tanto cambios en la cultura empresarial como normativos, al
objeto de garantizar que el fracaso no cause un empobrecimiento y una frustración
tales que inhiban al empresario de comenzar un nuevo proyecto y pase a ser un medio
para aprender y progresar.
El procedimiento, como aconsejan todos los estudios de Derecho comparado, es muy
flexible y se sustancia, extrajudicialmente, en brevísimos plazos ante funcionarios idóneos
por su experiencia y cualificación como son el registrador mercantil o el notario, si bien,
como ocurre con los acuerdos de refinanciación, se limitarán a designar un profesional
idóneo e independiente que impulse la avenencia y a asegurar que se cumplan los
requisitos de publicación y publicidad registral necesarios para llevar a buen término los
fines perseguidos con el arreglo.
Es responsabilidad del negociador impulsar los trámites de un procedimiento harto
sencillo en que, al menos, se discipline mínimamente la convocatoria de todos los
acreedores del deudor común, a quienes se incentiva la asistencia a la reunión. En la
reunión, a la vista de una propuesta avanzada por el negociador, se discute el plan de
pagos o el eventual acuerdo de cesión de bienes en pago de deudas. Por otra parte, la
Ley es generosa en el reconocimiento de las posibilidades de negociación de deudas, de
modo que pueden pactarse quitas de hasta el veinticinco por ciento de los créditos y
esperas de hasta tres años.
El procedimiento fracasa cuando no se alcanza un acuerdo o cuando el negociador
constata el incumplimiento. En estos casos, el procedimiento sirve de tránsito al concurso
con las especialidades adecuadas.
La reforma incluye una regulación suficiente de la exoneración de deudas residuales
en los casos de liquidación del patrimonio del deudor que, declarado en concurso, directo
o consecutivo, no hubiere sido declarado culpable de la insolvencia, y siempre que quede
un umbral mínimo del pasivo satisfecho.» Exposición de Motivos.

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