Singularidades de la due dilgence en la compra de unidades productivas en concurso.

La d.d. concursal presenta una serie de singularidades respecto las d.d. habituales:

  • – Celeridad, pues el deterioro de los activos y la exposición a sabotajes y robos es superior a lo habitual en un procedimiento de este tipo. Además, el Juzgado acostumbra a dar periodos muy cortos para el análisis.
  • – Precisión, al no existir “marcha atrás”. No es posible condicionar la adquisición a la exactitud de la información suministrada.
  • – Publicidad, pues el mercado tendrá conocimiento de nuestra d.d. Todos conocerán que estamos volcados en la confección de ese estudio.
  • – Apertura, al no ser posible imponer una exclusividad. Posiblemente al confeccionar el análisis no estaremos solos.
  • – Limitación, pues no tenemos que analizar el pasivo ni sus contingencias al estar fuera del perímetro de la operación.
  • – Libertad de precio. El punto final de la operación es un precio. Contra él tienen que ir todas las contingencias que preveamos. No existe una negociación para la fijación del importe final: somos nosotros quienes lo determinamos.
  • – Transparencia. La administración concursal no puede reservarse información ni impedirnos negociar con los trabajadores o directivos.
  • – Caución. La administración concursal o el Juzgado pueden imponer el pago de un importe para garantizar la “seriedad de nuestras intenciones”.
  • – Vinculación. La propuesta que al final formulemos revestirá efectos jurídicos en el concurso y por esa razón no podemos “descolgarnos” unilateralmente.

Resulta muy aconsejable seguir todo el proceso de la mano de la administración concursal, siguiendo la hoja de ruta que fija el Plan de Liquidación, compareciendo en el Juzgado para conocer todas las vicisitudes del procedimiento, el grado de beligerancia que existe en el mismo, etc…

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